el entusiasmo fue tal que ya desde una semana antes decia en casa que iríamos a ver la famosa montaña de la Bella Durmiente, que hermosos paisajes verdes de diferentes tonos, mirabas las montañas y veias un cielo claro jamás imaginable.
Lo curioso de la historia es que a mí no me incluyeron en la lista de los que viajaban, como iba yo a decirles a mis padres que no iría luego de armar todo un revuelto con el viaje y prepararlo todo. Así que muy decidida tome mis cosas y me dispuse ha hacer ese viaje de todas maneras. Por si acaso, llevé conmigo el uniforme de musico, nunca se sabe si podria tocar con mis compañeros.Al llegar a Tingo Maria,todos me esperaban muy nerviosos y que como responsables me quede con ellos asi no me pase nada, al fin logre estar con mis compañeros, y lo mejor de todo que pude participar del Festival y tocar con ellos.
No me lo hubiera perdido por nada del mundo, pero claro todo tiene un precio, al llegar a casa me esperaba de todo, empezando por la cara y el cinturón preferido de mi papá.
Pero, al recordar los dias en TM, esas noches con todos sus sonidos, esas mañanas con los cantos de los pajaros, esas montañas con todo su verdor, esas caidas de aguas cristalinas, me hicieron olvidar el castigo que recibi por viajar,de esta manera.
Y allí no quedo la cosa, el próximo viaje a Alemania, todos mis compañeros del grupo votaron por incluirme en la lista de participantes, porque si no igual les seguiría en otro avión.
Pero esta es otra historia.
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